FILO ABIERTO

Artículos · La empatía de mí mismo

Poemas de amor: del primer amor a «un todo tú»

Por Jesús Rivas · · 2 min de lectura

Hay poemas de amor que se escriben antes de conocer a nadie y otros que solo se pueden escribir después de muchos años. Los que siguen pertenecen a Camino a Eva, la segunda parte de La empatía de mí mismo, el poemario de Jesús Rivas. Eva fue la primera mujer, el primer nombre de todos los nombres, y por eso esta parte se llama así: es el viaje de toda una vida hacia lo femenino. Un camino, no un destino.

La espera: amar a quien todavía no conoces

El amor empieza muchas veces antes de tener cara. Esperanza de amor es el poema de quien se prepara, ensayando su guion, para el día en que aparezca alguien:

La ciudad duerme,
mi mente despierta en el silencio de la noche,
existe algo que me ayuda a creer tu compañía;
y aunque pienso en ti,
no te conozco,
amo tu cuerpo,
y no lo siento.

La luna: lo que nunca enseña la misma cara

Cada vez que el autor ha querido hablar de una mujer ha terminado hablando de la luna. Quizá porque la luna, como el amor, nunca enseña la misma cara dos noches seguidas. Un fragmento de Niña de luna, niña menguante:

Mi niña aparece desnuda,
pero solo de madrugada
cuando nadie se distrae
en los destellos de su persona,
cuando ha envuelto de noche,
¡de luna!
mi razón.

El acento: amor con gracia andaluza

Uno es de donde es, y el camino pasa por Andalucía. Amantes es corto, directo y con ese acento que el autor no ha querido quitarse nunca de la voz:

Derrumba
mi fachada latina,
debate
mi gracia andaluza,
pero entre todas las cosas,
no cambies mi corazón,
que puede que te arrepientas
de destruir tanto amor.

«Un todo tú»: el día en que el amor sale bien

Hay poemas que solo llegan cuando se han escrito muchos otros que salieron mal. Todo tú es el del hombre que por fin se atreve a decir que esta vez es distinto:

Por primera vez
no escribo un poema
fracasado de amor,
por fin empiezo a sentir,
y por primera vez escribo
un todo tú.

Por qué estos poemas no van en orden

En Camino a Eva, el muchacho que soñaba con una mujer a la que no conocía comparte página con el hombre que escribe Todo tú. No es un descuido. El libro se apoya en una idea de Erik Erikson: la tensión entre la intimidad y el aislamiento no se gana una vez y para siempre, sino que se vuelve a librar cada vez que alguien nuevo, o alguien de siempre, te mira de una manera distinta. Lo explicamos en las 8 etapas de Erikson.

También están los tropiezos: corazones que colisionan, amores que enseñan su reverso, traiciones de los sentidos. El autor los ha dejado junto a los poemas felices porque, sin ellos, el camino sería mentira. Y lo resume en un verso que se repite como un estribillo:

…y amo la vida, porque en ella he amado.

Poemas de La empatía de mí mismo © Jesús Rivas 2026, reproducidos con permiso del autor.