Artículos · La empatía de mí mismo
Poemas sobre el mar: el Estrecho, «Sira» y los que cruzan
El mar es uno de los grandes temas de la poesía: el viaje, la distancia, la muerte, la libertad, lo que se va y lo que vuelve. Pero no es lo mismo escribir sobre el mar que escribir desde él. Los poemas sobre el mar de La empatía de mí mismo, el poemario de Jesús Rivas, nacen mirando al Estrecho, ese mar que separa dos continentes y que tantos han cruzado jugándose la vida.
«Sira»: hablarle al mar
Sira es la forma que tiene el autor de hablarle a ese mare nostrum que se ve desde su ventana. Empieza con el ir y venir de los vientos del Estrecho:
Tú que quitas y que te pones
en poniente y en levante
andas llevando y trayendo.
Paso de muchos y con tantos pocos,
que sortean tu llegada con su vida;
anhelos y vidas sumergidas.
Y enseguida se vuelve una conversación íntima, casi una copla, con ese «mare» que en el habla andaluza es a la vez el mar y la madre:
Mare nostrum de mi vida,
mare, maresita mía;
que en tus rincones se guardan
tantos llantos y alegrías.
Madrastra de muchos y madre de nadie
El mar del Estrecho no es un paisaje bonito. Es testigo de los que llegaron, de los que no llegaron y de los que se fueron sin querer volver. El poema no lo esconde:
Tantos que estuvieron
y tantos que se van
sin querer volver,
madrastra de muchos
y madre de nadie.
Es una imagen dura y compasiva a la vez: el mar como una madre que no protege, que se queda con todo lo que trae la marea y naufraga sola, «sin nadie que te descubra todavía».
El mar como parte del círculo
Sira está en El círculo, la cuarta parte del libro, la de la gente y los lugares que forman el perímetro de los suyos: las hijas, el amor cotidiano, la amistad. El autor lo explica así en la presentación de esa parte: nadie que viva mirando al Estrecho puede escribir de su gente sin escribir también del agua.
Erik Erikson llamó a esta etapa de la vida generatividad, la del cuidado, y el mar entra en ella como memoria y como compasión por los que cruzan. Lo explicamos en las 8 etapas de Erikson.
Por qué el mar inspira tanta poesía
- Es frontera y camino a la vez. Separa y une, y en el Estrecho esa doble cara es literal.
- Nunca está quieto. Sus mareas y sus vientos sirven para hablar de lo que cambia y de lo que vuelve.
- Guarda lo que se le confía. Por eso aparece tanto en la poesía del duelo y de la memoria.
- Es un espejo. En la cubierta de La empatía de mí mismo, un hombre se asoma al agua y, en el reflejo, un muchacho lo mira desde abajo.
Si te interesa el resto del libro, aquí tienes sus poemas de amor y unos poemas cortos de la vida para reflexionar.
Poemas de La empatía de mí mismo © Jesús Rivas 2026, reproducidos con permiso del autor.