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Rider técnico: qué es y qué tiene que comprobar el ayuntamiento antes del concierto

Por Jesús Rivas · · 2 min de lectura

El rider técnico es el documento en el que un artista o una orquesta detalla lo que necesita para actuar: escenario, sonido, iluminación, potencia eléctrica, camerinos, horarios de montaje y prueba de sonido. Es la letra pequeña del contrato, y la que más problemas evita o provoca. Si el ayuntamiento lo lee con tiempo, la noche funciona; si lo descubre la tarde del concierto, empiezan las llamadas de urgencia.

Las partes de un rider técnico

Escenario

Medidas mínimas (ancho, fondo y alto), carga que debe soportar, techo o cubierta, escaleras de acceso, tarimas para batería o teclados y, cada vez más, la documentación del montaje.

Sonido

  • Lista de canales (input list): cada micrófono e instrumento que hay que conectar.
  • Equipo de sala (PA): la potencia del sonido para el público según el espacio.
  • Monitores: el sonido que oyen los músicos en el escenario.
  • Mesa de sonido y técnico, y si el artista trae el suyo.

Iluminación

Desde unos focos básicos hasta un diseño completo con su técnico. Hay que saber si lo trae el artista o lo pone el ayuntamiento.

Electricidad

Potencia necesaria y tipo de toma. Es uno de los puntos que más fallan en plazas y recintos al aire libre, y a veces obliga a alquilar un generador.

Backline

Instrumentos y amplificadores que el artista pide que estén ya en el escenario: batería, amplificadores de guitarra y bajo, teclados.

Logística y hospitalidad

Camerinos, agua, comidas, aparcamiento para furgonetas o camiones, horarios de carga y descarga, y personal de ayuda para montar.

Qué comprobar antes de firmar

  1. Quién pone qué. Que quede escrito qué aporta el artista y qué el ayuntamiento.
  2. Que cabe. Que el escenario disponible cumple las medidas y que hay sitio para los vehículos.
  3. Que hay potencia. Que la acometida o el generador dan lo que pide el rider, con margen.
  4. Los horarios. Montaje, prueba de sonido y actuación, sin pisar otros actos del programa.
  5. La documentación del escenario y de las estructuras, si las monta un tercero.
  6. Las alternativas. Si algo no se puede cumplir, se negocia antes, por escrito. El día del concierto no es momento de discutir el rider.

Errores habituales

  • Recibir el rider y no reenviarlo a la empresa de sonido o al técnico municipal.
  • Asumir que «la orquesta lo trae todo» sin comprobarlo.
  • Olvidar la potencia eléctrica hasta que salta el diferencial a mitad de la noche.
  • No prever dónde aparcan los camiones en un casco antiguo.

Leer el rider es programar

El rider no es papeleo técnico: es la forma de saber, antes de firmar, si una actuación cabe en tu pueblo, en tu plaza y en tu presupuesto.

Esa es una de las preguntas que abre La Biblia del Concejal de Fiestas: qué hay que comprobar en un escenario antes de que se suba nadie. El libro incluye fichas de eventos y un glosario para entender este vocabulario sin ser técnico de sonido.